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P. Raúl Saiz Rodríguez S.J.

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IMG_0929El próximo jueves, día 16, el P. Raúl Saiz Rodríguez, jesuita de nuestra parroquia, que fue ordenado sacerdote el sábado pasado, presidirá la celebración de la Eucaristía en nuestra parroquia dentro del PROYECTO ADORAR. Hagamos un esfuerzo por acompañarle en ese día tan señalado para él. De niño vivió la fe en nuestra parroquia hasta que ingresó en la Compañía de Jesús. Ahora está ejerciendo su ministerio y estudiando en Boston (EEUU) y aprovechamos su paso por Santander para que comparta la experiencia de su vocación y de su reciente ordenación con todos nosotros. La celebración de la Santa Misa será a las 20:30 horas.

A Dios sólo le basta que quieras estar con Él para que se manifieste – Testimonio de Sara Valverde

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Sara Valverde 1El Proyecto Adorar me ha hecho acercarme más a Jesús. No solía ir a Exposiciones del Santísimo porque me parecían poco vivas y me costaba entrar en actitud de oración. Un día me invitaron a la Parroquia de la Anunciación y me encantó. El ver aquella vela antes del altar rodeada de velitas aún sin encender me hizo pensar en que cada poco hemos de volver a encender nuestro corazón con la llama del Espíritu, no vale con haber sentido a Dios una vez, hemos de seguir buscándole, le necesitamos, nos necesita y nos ama.

 A medida que pasaban los meses y de vez en cuando iba a Adorar, el Señor, a través de una canción o una lectura me hablaba. Hubo una vez que estaba con mi hermana y ya era tarde y decidimos ir a casa, cuando marchábamos cogimos un papelito cada una de la cesta de la salida y al abrirlo mientras bajábamos la escaleras resulta que nos había tocado el mismo “seguid conmigo”, las dos nos miramos y volvimos a entrar, le adoramos hasta terminar, sentimos paz y nos fuimos llenas de una inmensa alegría.

 Dios nos habla de mil formas, solo hemos de querer estar en su presencia, unas veces en nuestras habitaciones, otras en Misa, otras en la montaña o por la calle y otras en adoración. Pero es cierto que en la Eucaristía y en la Exposición al Santísimo, Dios se hace presente de una manera especial y nueva.

sara valverde 3 Ahora llegan las semanas y no puedo dejar de ir a Adorar, aunque sean cinco minutos o llegue únicamente a la bendición, pero no puedo dejar de beber de esa fuente de Gracia que Dios regala cada jueves cuando le entregas todo lo que eres para que lo haga nuevo.

 A Dios sólo le basta que quieras estar en Él para que se manifieste. Solo le basta que le digas “ayúdame” para que te de la mano, para que te levante de donde estás y te de la solución y la paz que necesitas.

 Si nos entregamos a Dios, Él permite que Jesús nos ilumine con su presencia y nos guíe en nuestras vidas.

 sara valverde 4Sara Valverde González

 

PASCUA 2016 – “Paz a vosotros”

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adorar pascua 2016

…Mirar cara a cara al que nos regala todo… – Testimonio de Daniel Tessier

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foto 7Soy Daniel, estuve estudiando matemáticas en Santander hasta el año pasado que terminé la carrera. En mi etapa en Santander he tenido experiencias muy distintas. Los primeros años estaba en residencia y me dediqué a vivir por y para la fiesta con todo lo que ello implica. Metido por completo en el ambiente de la “resi” y sin conocer ningún otro grupo. Para algunas cosas siempre he sido muy tímido y una de ellas era moverme para buscar un grupo de jóvenes en Santander. Pero muchas veces la Gracia de Dios llega hasta donde nosotros no somos capaces de imaginar. Yo siempre intentaba ir a misa de 8 de la tarde los domingos en la catedral, y allí un buen día al terminar la eucaristía se acercó Don Alvaro a invitarme a una adoración de jóvenes que iban a iniciar en su parroquia de la Anunciación. Libremente me dijo que fuese los jueves que pudiera y el rato que quisiera, pero que supiese que iba a ser todos los jueves. Empecé a ir ratillos de 15 minutos o así, intentaba ir todas las semanas porque sentía que era un momento de paz, para revisar todo lo que había hecho en la semana y ponerlo delante de Dios. De esa forma me fui dando cuenta que había cosas en mi vida que tenían que cambiar y no podía seguir haciendo (muchas de ellas relacionadas con la fiesta). Empecé a encontrar allí algo que no encontraba con mis amigos de la residencia, un amor interior que solo puede dar Dios.

foto 1Seguí varios meses yendo ese ratillo, intentaba ir todas las semanas. Al final por Facebook los jóvenes del coro me empezaron a decir que me pusiera en la parte de adelante con ellos, pero mi timidez me lo impedía. Al final volvió a interceder El en todo esto, un día me dejé una cruz en un banco que ponía mi nombre y que me habían regalado las monjas agustinas de la Conversión, esta cruz era muy importante para mí, así que les escribí por Facebook para ver si la habían encontrado y me dijeron que sí, pero que si quería recuperarla tenía que ponerme en la parte de adelante con ellos. Así fue, empecé a participar cada vez más en Adorar, mi voz nunca ha sido una virtud, pero si servía para subir las alfombras y recoger al final de la adoración, y esa era un poco mi misión. Adorar me fue limpiando poco a poco cada vez más el alma y el poner la semana delante de Dios, me iba haciendo poco a poco ser más consciente de pequeños fallos que tenía que mejorar y a dar gracias por lo que había hecho bien y me había regalado esa semana. Junto con ello fui conociendo a personas muy grandes por dentro que tenían inquietudes parecidas a las mías y que sentían esa misma necesidad de ir a Adorar todas las semanas. Así se va forjando algo más grande que una amistad normal, porque les conocí por ir a ver a Jesús todas las semanas.

foto 4Para mi Adorar ha sido una gran pieza en mi camino de vuelta a Dios. Don Alvaro me invitó a implicarme más en la parroquia dando catequesis y todo esto me ayudó a seguir creciendo interiormente. Fue muy duro dejar Santander el año pasado y uno de esos motivos era por dejar Adorar y la parroquia de la Anunciación. Pero una cosa tenía clara, en Valladolid tenía que encontrar una adoración para seguir poniendo cada semana delante de Dios y de esta forma seguir creciendo y no volver hacia atrás. Las primeras semanas hasta que encontré una parroquia fueron un poco duras. Pero gracias a Dios la encontré y cada miércoles a las 21 horas puedo estar una hora delante de Jesús, poner la semana delante de Él, pedirle perdón por lo que no he hecho bien y darle gracias por lo que me ha regalado. Todo esto me ha ayudado a ir afinando mi conciencia, sientes la necesidad de confesarte más frecuentemente, porque al sentir arrepentimiento, sientes en tu interior la necesidad de ser perdonado y, esto es la confesión, el lugar donde el Señor te perdona.

Si tuviera que decir por qué para mi es importante ir a una adoración una vez a la semana, diría que muchas veces en la semana vivimos mirando el reloj al ir a la universidad, al trabajo, a hacer la compra, al salir con nuestros amigos,… No tenemos tiempo de pararnos y mirar cara a cara al que nos regala todo esto, Dios. Eso es la adoración, reservar un rato a la semana para estar cara a cara delante de Dios, y hablar con Él, pero hablar con Él es hablar unas veces tú y otras estar en silencio y saber escuchar.

foto 2Daniel Tessier Núñez
Universitario
Marzo 2016

 

…otra voz interior me decía: “No dejes al Señor esperando…” – Testimonio de Luis Manuel Julián

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Foto LMJ 04Soy de la República Dominicana, llegué a Santander en Septiembre del 2012 por razones laborares, ya que la compañía para la cual trabajo me envío a un programa que tendría una duración de casi un año en una de las fábricas ubicada en Entrambasaguas de Medio Cudeyo.

En mi país, aparte de trabajar, me dedicaba a servirle al Señor como director del coro de mi parroquia y miembro de la Comunidad Siervos de Cristo Vivo fundada por el Padre Emiliano Tardif.

Visitar España era un sueño que tenía desde niño, pero el mismo fue realizado en el tiempo perfecto de Dios y ya verán porqué razón fue así.

Antes de marchar al viejo mundo le solicite a mi párroco que me redactara una carta de presentación para entregarla al párroco de la Catedral de Santander (Parroquia del Stmo. Cristo), ya que yo había visto en internet que la misma quedaría justo frente al Hotel Bahía (mi casa en Santander por el tiempo que estuve en España), de esa forma quería seguir sirviendo activamente al Señor aun en playas extranjeras porque no quería separarme de la vid.

Foto LMJ 05

Al día siguiente de llegar a Santander me dirigí a la Catedral, participe de la misa y una vez concluida me acerque al Sacerdote celebrante y le entregue la carta con una breve introducción de mi propósito, me puse a sus órdenes como guitarrista y cantante y le deje mi número telefónico. Justo una semana más tarde el Sacerdote se comunicó conmigo y me llamo para que yo hablara con el Director del Coro de la parroquia, un rumano llamado Amadeus, si no me falla mi memoria. El Sacerdote me dijo que en la parroquia y la Catedral, habitualmente, sólo se tocaba el órgano, pero que Amadeus me iba a referir a Don Álvaro, el párroco de la Iglesia de la Anunciación (La Compañía), que allá si se tocaba guitarra y que había un coro de jóvenes muy entusiastas. Pues de inmediato me dirigí hacia la Parroquia, hable con Don Álvaro y como si me conociera de mucho tiempo me abrió las puertas de la Parroquia, me dijo que fuera el domingo media hora antes de la misa de las 11 a. m. para presentarme a Joaquín, el joven director del coro, así lo hice, pero no pude integrarme al coro por designios de Dios, porque El tenía otros planes.

Foto LMJ 01Don Álvaro entonces me invito a que fuera a cantar los jueves de adoración y el primer jueves cante dos canciones y desde ese momento sentí como si Dios me estuviera esperando por años, y así, cada jueves tenía una cita con el amado, con mi Señor Jesucristo en la adoración, les confieso que anhelaba que llegaran los jueves, porque el Señor me había dado la oportunidad de adorarle en playas lejanas a mi tierra y me sentía indiscutiblemente como en casa.

A través de esos jueves inolvidables adorando al Señor, tuve el regalo de conocer unas hermanas y hermanos del Grupo de la Renovación Madre de Dios que se reunían “Diosidencialmente” los lunes en la Catedral (Parroquia del Stmo. Cristo), digo diosidencialmente porque justamente los lunes eran las reuniones de mi comunidad Siervos de Cristo Vivo en mi país, llegue a sentirme parte de los hermanos y hermanas de Santander, considerando esto como una experiencia de acogida del mismo Dios a través de esta gente tan maravillosa, el Señor me dejo bien claro que él estaba conmigo en cualquier lugar del mundo en que yo me encontrara, esto obviamente lleno la falta que me hacia mi familia, El me dio otra familia en España.

Foto LMJ 02Quisiera compartir una experiencia espiritual con ustedes, una experiencia que se quedó acunada y gravada en mi corazón…Un jueves llegue de la fábrica con una sensación de dolor que no puedo explicar, tenía dolor de cuerpo, nauseas, fiebre, muchas molestias al mismo tiempo y recuerdo que esa noche no cene y me acosté de inmediato, pero empezó una lucha interior fortísima, por un lado una voz me decía que yo no tenía que ir a adorar al Señor, que El entendía que yo estaba enfermo y que no pasaría nada, El comprendía, pero otra voz interior me decía, “No dejes al Señor esperando, tienes una cita con el amado a la que no puedes dejar de acudir”, y en esa batalla, decidí levantarme y cubrirme con abrigo, bufanda, gorro, guantes, solo se me veían los ojos, porque precisamente esa noche hacia un frio, como dicen en Sevilla, que pela.

Me dirigí a la Parroquia y, con todo y el malestar, cante dos canciones en adoración al Santísimo, de inmediato me escurrí y ponía en marcha para el hotel, cuando justo saliendo de la parroquia me alcanza una pareja de esposos, llorando y me abrazaron diciéndome que ellos nunca habían llorado por haber escuchado una canción, que esas canciones tocaron sus corazones y que estaban pasando por situaciones muy difíciles y sintieron que el Señor les consoló a través de las canciones…se me hizo un nudo en la garganta y compartí con ellos lo que me había pasado y ahí es que lloraron y me abrazaron de nuevo…una vez más Dios me dio un regalo por haberle puesto como prioridad ante mis malestares. Les cuento que en el primer pie que puse en el lobby del hotel, las dolencias desaparecieron de inmediato…Que grande es Dios, que bueno es Dios, Él es fiel a sus promesas y a su amor…

Gracias le doy a nuestro Señor Jesucristo por permitirme servirle en Santander de mis amores como siempre digo.

Reciban la paz de nuestro Señor, espero tener el honor de nuevo de volver a compartir con ustedes en otra oportunidad.

Les dejo un video con una de mis canciones de alabanza y adoración:

 

Foto LMJ 03

 

 

Su hermano Luis Manuel Julián

República Dominicana

Yo lo miro y Él me mira – Testimonio de Andrés Balbás

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Andrés Balbás 1

Como San Juan de la Cruz:

“Entreme donde no supe,

Y quédeme no sabiendo,

toda sciencia trascendiendo…”

Movido por complacer el deseo de Ntra. Sra. la Santísima Virgen María: “visitad a Jesús. Él os espera día y noche en el Sagrario” y venciendo el reparo a desentonar en un proyecto orientado a los jóvenes, me acerqué al proyecto ADORAR. Sin saber, pero con ganas de estar. Dicen que el Santo Cura de Ars, viendo que todos los días entraba un campesino a la iglesia y se quedaba sin hacer nada ante el Sagrario le preguntó que hacía, a lo que este le contestó: “Como no sé qué decirle a Jesús, simplemente yo le miro y Él me mira”. Y es que uno no ha de hablar sino escuchar, porque Cristo habla sin palabras y en silencio actúa y el corazón se inflama en llamas de amor vivas y sin apenas darte cuenta te transforma, y como a los discípulos de Emaús nos renueva la esperanza, la esperanza,…

Es entonces cuando uno siente el roce de la divinidad, de lo eterno, de lo absoluto y esto intimida y desconcierta, pues al estar orientado hacia la Luz, se es más consciente del pecado, de nuestros fallos, del Mal, y uno se considera indigno de estar en su Divina Presencia, junto a los ángeles y a los santos. Pero nuevamente uno recuerda sus palabras: “No vine a buscar a los justos, sino a los pecadores”. Y no queda más remedio que rendirse desarmado, gozoso, abandonarse con fe ciega a su Amor. Volviendo a San Juan de la Cruz:

“…quedeme y olvideme,

el rostro recliné sobre el Amado,

cesó todo y dejeme,

dejando mi cuidado

entre las azucenas olvidado”.

Ahora hago todo lo posible por no faltar a la cita con el Señor, cada jueves. Le doy mucha más importancia a la Liturgia, valoro muchísimo más el formidable tesoro de la Eucaristía, me acerco con mucha más frecuencia a los sacramentos, y no cuestiono para nada, sino que agradezco la guía del Magisterio de la Iglesia. Pongo muchísimo cuidado en no dañar lo verdadero, lo bueno, lo verdaderamente bello, lo verdaderamente bueno. Han dejado de interesarme las historias de éxito mundano, y a darme compasión la pobreza espiritual en mucha mayor medida que la material.

Andrés Balbás 2

¡A agradecer y confiar en el Señor! Él sabe cómo, Él sabe cuándo, donde y porqué. Él sabe que le amo porque Él lo sabe todo y mi amor no es más que Su Amor. Todo es don.

Andrés Balbás Diez (Padre de familia)

No hay adoración sin comunión – Testimonio de Miguel Rodríguez

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miguel rodriguez 1Las relaciones humanas comienzan con un encuentro, una interpelación o un contacto entre dos personas. La frecuente repetición de este gesto puede derivar en un compañerismo o en una amistad donde cada sujeto pone en juego todo cuanto es. Y decimos que es una amistad verdadera cuando hay en común muchos aspectos de la vida, no solo materiales, sino sobre todo un respeto acogedor de la realidad del otro en mi vida que llega a implicarme de forma simbiótica, o más bien compasiva.

Una relación de amistad muy especial tuvo su inicio en el otoño del año 2011 cuando un grupo de personas de la Parroquia de la Anunciación de Santander promovió el “proyecto ADORAR” todos los jueves del año por la noche. La hora de la cita estaba puesta, y Aquel con quien habíamos quedado nunca faltó a al encuentro. En ella se mostró de lo más comprensivo con nuestras dificultades, acogiendo nuestras luchas y desesperanzas, y en especial, se manifestó como un compañero y amigo que caminaba junto a nosotros. El encuentro que entablaron muchos con Él en esa iglesia a lo largo de estos años no ha dejado indiferente a nadie. Al contrario, ha supuesto el nacimiento de una verdadera amistad con el Señor, fomentando el íntimo encuentro en la Eucaristía y la entrega generosa de la totalidad de la vida al proyecto evangélico, cada uno desde la llamada que el Señor le hace. A mí, me volvió a “invitar a su mesa”.

miguel rodriguez 2

ADORAR me pilló en Santander mientras estudiaba la carrera de Historia y supuso un respiro en medio de la vida universitaria. Es cierto que desde niño en Reinosa (Cantabria), mi ciudad de origen, me gustaba frecuentar el encuentro con Jesús en la exposición eucarística, pero fue en Santander cuando más sentí su necesidad en mi vida. Y esto fue así porque la fuerza que recibía cada jueves arrodillado en ADORAR me daba la valentía necesaria para andar “a contracorriente” el resto de la semana (o al menos así lo he intentado). Porque no nos engañemos, los cristianos de hoy y siempre que se han creído de verdad la palabra de Jesús han tenido que andar “a contracorriente” del resto de la sociedad, enseñando con su vida a cada criatura la ley de amor que Dios nos regala.

Lo grande de este proyecto es que muchas personas de diferentes orígenes nos hicimos presentes para colaborar en lo poquito que pudiéramos, bien con el canto o la ayuda litúrgica, con las lecturas o la acogida en la calle, con la preparación de materiales o con la simple presencia cada jueves. Desde niños, adolescentes, jóvenes y mayores, a consagrados, matrimonios, laicos y sacerdotes fuimos uniendo esfuerzos, y el “proyecto ADORAR” tomó un carácter de estabilidad y continuidad. Todo ello ha sido posible, y sigue siéndolo, por el carácter especial de comunión que ha de primar en un grupo cristiano que “echa a andar”. Es posible que si cada uno hubiera antepuesto sus intereses o propia voluntad, gustos y deseos, ADORAR no sería lo que es. Es la expresión de la Carta a los Romanos, siendo muchos, no formamos más que un solo cuerpo en Cristo, siendo los unos para los otros (12,5). La continuidad de este proyecto sabemos que está en las manos de Dios y se manifiesta en la comunión y el mismo sentir de los que participan en la adoración cada jueves. Cuando se dice que por sus frutos los conoceréis (Mt 7,16) sabemos que el resultado que da una adoración auténtica y humilde es la vida en comunión con nuestros hermanos. Por ello, adoración y comunión, respectivamente unión “vertical” a Dios y “horizontal” con nuestros hermanos, van juntas en la nueva evangelización que nos pide hoy la Iglesia. Una fe auténtica que sea testigo de comunión para ser foco de amor en medio de nuestra sociedad que pueda llegar a exclamar: “¡Mirad cómo se aman!”.

Cuando inicias una relación de amistad con Jesús vas descubriendo poco a poco como te va pidiendo una entrega mayor a su voluntad, una reconfiguración de toda tu vida y ser para ir asimilándote a su querer. Personalmente, el Señor ha ido orientando mi vida hacia Él, buscando una entrega al servicio de su Iglesia desde una consagración especial al Carmelo Descalzo. De esta gran familia he aprendido la íntima unión que existe entre la oración y el servicio fraterno, entre la humildad y el dejar que Dios ocupe por completo nuestro corazón. Santa Teresa de Jesús, de la que ahora recordamos los 5oo años de su nacimiento, describe la experiencia de la adoración eucarística o del reconocimiento de la majestad de Dios como una incontenible voluntad de rendir ante Él la propia existencia y devolverle todo el propio ser, como gesto absoluto de adoración. En su libro Vida comenta con gracia sobre esto: “Porque ¿qué hace, Señor mío, quien no se deshace toda por Vos? Y ¡qué de ello, qué de ello, qué de ello –y otras mil veces lo puedo decir- me falta para esto!” (39,9). Santa Teresa nos enseña con su vida que la suprema forma de adoración del místico (del que quiere unirse a Dios) acá en la tierra es aniquilar nuestra voluntad, “ser nada” para que Él sea “el todo”, es decir, vivir en comunión.

Debemos dar gracias por el “proyecto ADORAR”, ya que en muchas personas ha dado frutos desbordantes de Gracia, y en otros ha sido un primer encuentro o anuncio del mensaje transformador de Cristo. Ojala caminemos juntos hacia la configuración de nuestra voluntad con los deseos de Dios, que siempre busca nuestra felicidad. Y así, como santa Teresa cantar en su poema “Vuestra soy, para Vos nací”:

“Veis aquí mi corazón,

Yo lo pongo en vuestra palma,

mi cuerpo, mi vida, mi alma,

mis entrañas y afición…

Dadme muerte, dadme vida…

Que a todo digo que sí”.

miguel rodriguez 3

 

 

 

Miguel Rodríguez Fernández,

postulante Carmelita Descalzo en Granada (España).

miguelrodriguez1991@gmail.com

 

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