Testimonios

A Dios sólo le basta que quieras estar con Él para que se manifieste – Testimonio de Sara Valverde

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Sara Valverde 1El Proyecto Adorar me ha hecho acercarme más a Jesús. No solía ir a Exposiciones del Santísimo porque me parecían poco vivas y me costaba entrar en actitud de oración. Un día me invitaron a la Parroquia de la Anunciación y me encantó. El ver aquella vela antes del altar rodeada de velitas aún sin encender me hizo pensar en que cada poco hemos de volver a encender nuestro corazón con la llama del Espíritu, no vale con haber sentido a Dios una vez, hemos de seguir buscándole, le necesitamos, nos necesita y nos ama.

 A medida que pasaban los meses y de vez en cuando iba a Adorar, el Señor, a través de una canción o una lectura me hablaba. Hubo una vez que estaba con mi hermana y ya era tarde y decidimos ir a casa, cuando marchábamos cogimos un papelito cada una de la cesta de la salida y al abrirlo mientras bajábamos la escaleras resulta que nos había tocado el mismo “seguid conmigo”, las dos nos miramos y volvimos a entrar, le adoramos hasta terminar, sentimos paz y nos fuimos llenas de una inmensa alegría.

 Dios nos habla de mil formas, solo hemos de querer estar en su presencia, unas veces en nuestras habitaciones, otras en Misa, otras en la montaña o por la calle y otras en adoración. Pero es cierto que en la Eucaristía y en la Exposición al Santísimo, Dios se hace presente de una manera especial y nueva.

sara valverde 3 Ahora llegan las semanas y no puedo dejar de ir a Adorar, aunque sean cinco minutos o llegue únicamente a la bendición, pero no puedo dejar de beber de esa fuente de Gracia que Dios regala cada jueves cuando le entregas todo lo que eres para que lo haga nuevo.

 A Dios sólo le basta que quieras estar en Él para que se manifieste. Solo le basta que le digas “ayúdame” para que te de la mano, para que te levante de donde estás y te de la solución y la paz que necesitas.

 Si nos entregamos a Dios, Él permite que Jesús nos ilumine con su presencia y nos guíe en nuestras vidas.

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Rezar es escuchar y abrir el corazón. Rezar es amar… – Testimonio de Cristina Regules

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¿Qué entendemos por amistad? ¿Cuándo una amistad es de verdad, de esas que sabes con certeza que van a ser para siempre? Cuando recuerdas cómo conociste a ese amigo, cuando te acuerdas de cada preciso detalle de esa relación de amistad que os une.

Aunque ya tenía al Señor presente en mi vida desde pequeña gracias a lo que se me había inculcado en casa, quizá no fue hasta 2011, al participar y formar parte de aquella Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, cuando, de verdad, empecé a darme cuenta de la constante presencia en mi vida de ese Amigo. Recuerdo con especial emoción aquella Vigilia en Cuatro Vientos, aquellos minutos de completo silencio de tres millones de jóvenes rezando junto al Papa, de rodillas ante el Santísimo. Fue un momento que impactó, por lo que la vuelta a Santander después de eso fue dura.

Vuelta a casa, cambio del colegio a la universidad, a un ambiente muy distinto, más difícil… ¿Y ahora qué?

Surge en ese otoño de 2011, a raíz de ese encuentro en Madrid, el proyecto Adorar. En medio de un sin parar de clases, particulares, estudios y quedar con los amigos y hacer planes, los jueves supusieron un parón en ese ajetreado día a día. No niego que, al principio, definí esos jueves como un momento “para desconectar”, quiero decir, quizá como un momento de descanso para la mente, de relax… aunque siempre movido por una inquietud, por una Necesidad que no entendía en ese momento. ¿Por qué ir a desconectar a Adorar a la parroquia de la Anunciación? Con el paso de las semanas, de los años (que Adorar ya cumple su quinto curso), te das cuenta de lo que, en realidad, significa ese “desconectar”… Desconectar del exterior, para entrar en nuestro castillo interior y conectar con lo verdaderamente importante: el Señor. Te das cuenta de que ya no vas egoístamente a Adorar a desconectar, sino que vas a visitar a un Amigo, que se entregó por nosotros en la Cruz y cuyo inmenso Amor no podemos calcular.

PERDÓN

Quizá haya metido mucho la pata, haya sido incoherente y haya cometido muchos errores, no sólo a lo largo de mi vida, sino también a lo largo de estos años de Adorar. No hay ser humano perfecto, pues la única perfección es Dios… Mas, gracias a la posibilidad de confesarse durante Adorar y también de rodillas frente a Él, aprendes una y otra vez lo que significa el perdón (ahora que estamos en este año del Jubileo de la Misericordia), lo que se siente al ser perdonado, que Dios nunca deja de perdonar, sino que somos nosotros los que nos cansamos de pedirle perdón. Ya no sólo quitas ese miedo a pedir perdón, sino que al ser perdonado, aprendes a perdonar a los demás, a dar oportunidades, a tener más paciencia y comprensión.

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COMUNIDAD

Santa Teresa de Jesús, en el Libro de su vida, decía que “Gran mal es un alma sola entre tantos peligros. […] Por eso, aconsejaría yo a los que tienen oración, en especial al principio, procuren amistad y trato con otras personas que traten de lo mismo”.

Podríamos decir con esto que el proyecto Adorar no sólo nos ha ayudado a acercarnos a Jesús, que es lo más importante, por supuesto, sino que ha servido también como medio de encuentro y de unión entre cristianos, entre jóvenes, que comparten una misma fe. Ya Benedicto XVI lo decía, que no cayésemos en la tentación del individualismo, de seguir a Jesús en solitario, pues eso nos podía dar una imagen falsa de Él. No se puede separar la cabeza del cuerpo, por tanto, no se puede separar a Cristo de la Iglesia. Y nosotros somos Iglesia, somos comunidad y debemos compartir esa fe, ese Amor, esa Alegría, entre hermanos y anunciarlos también a los que no han tenido la suerte de recibirlos y conocerlos.

IMG_23743826025848ORACIÓN

Acaba la celebración de la Eucaristía, se apagan las luces y se hace silencio. Ese silencio, acompañado por los cantos y las lecturas, armoniza el ambiente y te ayuda a ‘entrar en dinámica’… ¿Es todo oscuridad? No todo. Pues un foco ilumina “Algo” que hay en el altar: Jesús Sacramentado. A sus pies más de un centenar de velas que recogen, cada jueves, las peticiones y acciones de gracias de los fieles que rezan, ya sea en el templo o desde casa, de Santander o desde cualquier lugar del mundo.

Al principio, de rodillas ante el Señor, comienzas disfrutando de ese silencio sin más, la citada ‘desconexión’ de antes. Sin embargo, una, que es curiosa, inquieta e inconformista, mira a su alrededor y comienza a hacerse preguntas y a buscar el porqué de las cosas. ¿Qué está pasando aquí? ¿Qué es lo que, de verdad, mueve a tanta gente a guardar este silencio y el de aquella Vigilia en Cuatro Vientos en la JMJ?

Y, con el paso del tiempo, a medida que te dejas llevar e invadir del Amor de Dios durante la adoración, acabas entendiéndolo, a base también de preguntarte y descubrir más en profundidad sobre qué es rezar y qué es la oración.

Relacionado con esa Amistad de la que hemos hablado al principio, comienzo a dar respuesta a esas preguntas. Un día leí que “Orar no es otra cosa que tratar de amistad con Quién sabemos que nos ama”. Jesús es un amigo y para corresponder a esa Amistad y a ese Amor, debemos hablarle y escucharle por medio de la oración. Rezar no es sólo pedir y pedir… Rezar es escuchar y abrir el corazón… Rezar es amar… Rezar es quererle, enamorarse, amarle, es corresponder a ese Amor que Jesús nos da. Para que lo entendamos un poco mejor: “El Amor se paga con amor” decía Santa Teresita de Lisieux.

Decíamos que, en el silencio frente a Él, adorando, es cuando, le hablamos… pero también le escuchamos. Hay ocasiones que el ruido del mundo, el no parar, nuestro propio egoísmo, nos impide oír que nos dice el Señor personalmente a cada uno de nosotros. Por eso, en ese silencio de Adorar, es cuando han ido surgiendo las preguntas, “¿qué puedo hacer yo por ti después de lo que Tú has hecho por mí?” o “Señor, ¿qué quieres de mí?”. Y, jueves tras jueves, vas dejando, con fe y abandono, que sea el Señor el que tome las riendas de tu vida y te vaya indicando por donde caminar, entendiendo, poco a poco, esa inquietud y Necesidad iniciales, ahora ya sabiendo de Qué… de Quién… de Él.

Sigamos rezando y dando gracias al Señor por ADORAR, por la parroquia de la Anunciación y todas y cada una de las personas que forman parte de ello y participan cada jueves.

“Una cosa es recibir la Merced, otra entenderla y otra poder comunicarla”. STJ

 

IMG-20160218-WA0028 1Cristina Regules Gil
Universitaria
Abril 2016

…Mirar cara a cara al que nos regala todo… – Testimonio de Daniel Tessier

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foto 7Soy Daniel, estuve estudiando matemáticas en Santander hasta el año pasado que terminé la carrera. En mi etapa en Santander he tenido experiencias muy distintas. Los primeros años estaba en residencia y me dediqué a vivir por y para la fiesta con todo lo que ello implica. Metido por completo en el ambiente de la “resi” y sin conocer ningún otro grupo. Para algunas cosas siempre he sido muy tímido y una de ellas era moverme para buscar un grupo de jóvenes en Santander. Pero muchas veces la Gracia de Dios llega hasta donde nosotros no somos capaces de imaginar. Yo siempre intentaba ir a misa de 8 de la tarde los domingos en la catedral, y allí un buen día al terminar la eucaristía se acercó Don Alvaro a invitarme a una adoración de jóvenes que iban a iniciar en su parroquia de la Anunciación. Libremente me dijo que fuese los jueves que pudiera y el rato que quisiera, pero que supiese que iba a ser todos los jueves. Empecé a ir ratillos de 15 minutos o así, intentaba ir todas las semanas porque sentía que era un momento de paz, para revisar todo lo que había hecho en la semana y ponerlo delante de Dios. De esa forma me fui dando cuenta que había cosas en mi vida que tenían que cambiar y no podía seguir haciendo (muchas de ellas relacionadas con la fiesta). Empecé a encontrar allí algo que no encontraba con mis amigos de la residencia, un amor interior que solo puede dar Dios.

foto 1Seguí varios meses yendo ese ratillo, intentaba ir todas las semanas. Al final por Facebook los jóvenes del coro me empezaron a decir que me pusiera en la parte de adelante con ellos, pero mi timidez me lo impedía. Al final volvió a interceder El en todo esto, un día me dejé una cruz en un banco que ponía mi nombre y que me habían regalado las monjas agustinas de la Conversión, esta cruz era muy importante para mí, así que les escribí por Facebook para ver si la habían encontrado y me dijeron que sí, pero que si quería recuperarla tenía que ponerme en la parte de adelante con ellos. Así fue, empecé a participar cada vez más en Adorar, mi voz nunca ha sido una virtud, pero si servía para subir las alfombras y recoger al final de la adoración, y esa era un poco mi misión. Adorar me fue limpiando poco a poco cada vez más el alma y el poner la semana delante de Dios, me iba haciendo poco a poco ser más consciente de pequeños fallos que tenía que mejorar y a dar gracias por lo que había hecho bien y me había regalado esa semana. Junto con ello fui conociendo a personas muy grandes por dentro que tenían inquietudes parecidas a las mías y que sentían esa misma necesidad de ir a Adorar todas las semanas. Así se va forjando algo más grande que una amistad normal, porque les conocí por ir a ver a Jesús todas las semanas.

foto 4Para mi Adorar ha sido una gran pieza en mi camino de vuelta a Dios. Don Alvaro me invitó a implicarme más en la parroquia dando catequesis y todo esto me ayudó a seguir creciendo interiormente. Fue muy duro dejar Santander el año pasado y uno de esos motivos era por dejar Adorar y la parroquia de la Anunciación. Pero una cosa tenía clara, en Valladolid tenía que encontrar una adoración para seguir poniendo cada semana delante de Dios y de esta forma seguir creciendo y no volver hacia atrás. Las primeras semanas hasta que encontré una parroquia fueron un poco duras. Pero gracias a Dios la encontré y cada miércoles a las 21 horas puedo estar una hora delante de Jesús, poner la semana delante de Él, pedirle perdón por lo que no he hecho bien y darle gracias por lo que me ha regalado. Todo esto me ha ayudado a ir afinando mi conciencia, sientes la necesidad de confesarte más frecuentemente, porque al sentir arrepentimiento, sientes en tu interior la necesidad de ser perdonado y, esto es la confesión, el lugar donde el Señor te perdona.

Si tuviera que decir por qué para mi es importante ir a una adoración una vez a la semana, diría que muchas veces en la semana vivimos mirando el reloj al ir a la universidad, al trabajo, a hacer la compra, al salir con nuestros amigos,… No tenemos tiempo de pararnos y mirar cara a cara al que nos regala todo esto, Dios. Eso es la adoración, reservar un rato a la semana para estar cara a cara delante de Dios, y hablar con Él, pero hablar con Él es hablar unas veces tú y otras estar en silencio y saber escuchar.

foto 2Daniel Tessier Núñez
Universitario
Marzo 2016

 

Dios tiene sus propios planes – Testimonio Familia Bosque

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DSC_0063Corría el verano de 2011 y estábamos viendo por televisión, con mucha envidia y pena por no poder estar allí, la retransmisión de la JMJ desde Madrid. Un gran vendaval se levantó en Cuatro Vientos. Pero a pesar de la fuerte lluvia y el viento el Papa Benedicto XVI terminó su mensaje a los jóvenes. Aplausos, gritos y canciones de los jóvenes corearon el final del discurso. En ese momento, en un lado del gran escenario, se alzó lenta y majestuosamente la impresionante custodia de la Catedral de Toledo. Un silencio sepulcral se hizo en medio de la algarabía y miles de jóvenes cayeron de rodillas a Adorar al Santísimo Sacramento. Nosotros hicimos lo propio en el salón de nuestra casa; no es lo mismo que estar allí presente pero era lo mejor que podíamos hacer con tres niños de 2, 4 y 6 años durmiendo en las habitaciones.

Cuando todo acabó estuvimos comentando que debido al ajetreo de la vida familiar, no disponíamos de tiempo para la oración personal. ¡Qué bueno sería disponer de algún espacio de oración y meditación con el Santísimo! Desafortunadamente, era difícil por nuestros horarios y el lío de los niños.

Pero Dios tiene sus propios planes y nos tenía una gran sorpresa reservada. Al reanudar las reuniones del grupo de Lectura Creyente al que pertenecemos, Álvaro nos contó muy ilusionado su nuevo proyecto ADORAR. ¡Era exactamente lo que necesitábamos! Un largo espacio de oración y meditación, sin compromiso férreo que nos obligase acudir todas las semanas y en un horario que se amoldaba bien a nuestro ritmo de vida. ¡Gracias Señor, gracias Álvaro!

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Desde el primer día quedamos encantados con el planteamiento. Tras la Eucaristía y la exposición del Santísimo, se crea un ambiente muy especial. Las luces atenuadas, las velas, la música de los jóvenes, los textos leídos lentamente, el silencio… sobre todo el silencio. Un silencio que poco a poco apaga los ecos de la jornada que termina y nos deja a solas, cara a cara en presencia de Dios. Un silencio que nos invita a olvidar todo lo que nos rodea y a mirarle sólo a Él, a pensar sólo en Él, a adorarle sólo a Él. Parafraseando a San Pedro en el Tabor podíamos también afirmar: “¡Qué bien estamos aquí!” Y sin saber cómo ni porqué vamos contándole a Él todo lo que nos preocupa, lo que nos confunde, nuestros miedos e inquietudes. Y al ponerlo en al altar junto con nuestra vela, parece que también esas preocupaciones se consumen como la cera, se hacen pequeñas e incluso desaparecen, porque nos hemos abandonado en Él.

Pero el cansancio y la rutina del día a día pudieron con la ilusión primera, y nos hizo inconstantes. El proyecto siguió adelante, cada día más gente nos hablaba de Adorar, pero nosotros ya no acudíamos regularmente y nos excusábamos: estoy cansado, es que hoy hace muy malo, acabo de subir y ya no me apetece volver a salir….

DSC_0236Sin embargo, este verano todo cambió de nuevo. Nuestros dos hijos mayores, María y Alejandro recibieron en Junio su Primera Comunión. Con ese motivo les propusimos acudir uno de ellos cada jueves a Adorar, junto con uno de nosotros. La oración junto a nuestros hijos nos llena de alegría e ilusión, pero sobre todo de Esperanza, sí con mayúscula. Esperanza de que estos momentos junto a Jesús vayan forjando en su corazón las ganas de conocerle y de tratarle cada día más. Esperanza de que Cristo les conceda un corazón de carne que les ayude a ser generosos, compasivos y misericordiosos a lo largo de su vida. Esperanza de que en los momentos difíciles y de tribulación por los que tengan que pasar en sus vidas y que no podemos evitar, por mucho que como padres nos gustaría protegerles, recuerden que tienen Alguien en quien confiar, a quien acudir y que nunca les abandona, ni les va a fallar.

En definitiva con la esperanza de que nuestros hijos tengan la gran experiencia que supone el encuentro personal con Cristo, que nosotros tuvimos la gran suerte de vivir. Sólo desde esa experiencia de encuentro personal, de respuesta ante una llamada, es cómo entendemos que se puede vivir en nuestra sociedad actual, una vida sincera, libre y verdadera. Y que ese encuentro sea el primer paso para seguirle y para no dejarle nunca.

IMG_1644Cuando les preguntamos a ellos, a María le gusta poner velas, rezar por nuestra familia, por los pobres y por ser cada día mejor, y la música que toca Joaquín. A Alejandro le gusta mucho porque puedes hablar con Dios, estar con Él, pedir por los enfermos, por los miembros de la familia que están en el cielo y además puedes confesar.

Como dijo San Juan Pablo II, el matrimonio es una comunión de personas que por amor se desborda en una comunidad de personas que es la familia. Así el Proyecto Adorar para nosotros ha pasado de ser un anhelo personal de tiempos pasados (las JMJ que vivimos de jóvenes) a convertirse en una experiencia de oración familiar. Un momento de intimidad con Cristo que compartimos con nuestros hijos, y que nos une también más a ellos.

La guinda de esa “escapada nocturna” es tomarnos un pincho y charlar un rato tranquilos sobre sus cosas, sin la “competencia” con sus hermanos por la atención de los padres que supone la vida familiar. Estos momentos nos ayudan también para crecer en su confianza y buscar momentos de encuentro que puedan ser mantenidos en el tiempo, incluso en la temida adolescencia. Confiamos en que todos estos ingredientes juntos supongan para ellos, en un futuro, un grato recuerdo, en el que sus padres oraban con ellos y les escuchaban.

¡Qué más podemos pedir como padres!

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Laura, Jose Luis, María, Alejandro y Sofía.

Febrero 2016

Todo tu ser quiere adorarle. Todo te lleva a Él. – Testimonio de Pablo Trigo

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Pablo Trigo 3Conocí ADORAR a mediados de 2015. Acababa de trasladarme a Santander por trabajo y estaba ansioso por encontrar un momento y un lugar donde poder adorarle en la Eucaristía. Probé a buscar en Google “Adoración en Santander” y enseguida di con el proyecto ADORAR.

La primera vez que fui, me cautivó por completo. Noté su fuerte presencia como hacía tiempo que no la sentía. En ese lugar se le amaba mucho. La mezcla de silencio, lecturas y cantos formaba un ambiente perfecto, completamente sincronizado. Todo ello me llevaba hacia Él con una fluidez increíble. Las lecturas parecía que me hablaban a mí, la música me hacía derramar lágrimas de alegría, gratitud y arrepentimiento. En el silencio Él me hablaba directamente al corazón con su suave presencia.

Pablo Trigo 4ADORAR no es solo un momento de adoración. El Rosario y la celebración eucarística previas son las que te preparan para estar ante su presencia después. María serena tu corazón y, como Madre tierna, deja tu corazón preparado para acogerle a Él en la Eucaristía. Tras pasar un rato con María y después recibirle a Él, la adoración es prácticamente natural, fluida. Todo tu ser quiere adorarle. Todo te lleva a Él.

Y las gracias no paran aquí, porque durante toda la adoración la Misericordia de Dios se derrama a raudales en los confesionarios, donde siempre hay 1 o 2 sacerdotes confesando.

ADORAR es un proyecto de amor. Se palpa. Hay mucho amor detrás de él. Mucha pasión por parte de los jóvenes que lo preparan. Mucha dedicación. Jesús se siente amado y sabiendo cómo es Él, no puede evitar darse por completo durante estas noches tan especiales.

Yo os invito a venir y a vivirlo vosotros mismos. No os defraudará.

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Pablo Trigo López

…otra voz interior me decía: “No dejes al Señor esperando…” – Testimonio de Luis Manuel Julián

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Foto LMJ 04Soy de la República Dominicana, llegué a Santander en Septiembre del 2012 por razones laborares, ya que la compañía para la cual trabajo me envío a un programa que tendría una duración de casi un año en una de las fábricas ubicada en Entrambasaguas de Medio Cudeyo.

En mi país, aparte de trabajar, me dedicaba a servirle al Señor como director del coro de mi parroquia y miembro de la Comunidad Siervos de Cristo Vivo fundada por el Padre Emiliano Tardif.

Visitar España era un sueño que tenía desde niño, pero el mismo fue realizado en el tiempo perfecto de Dios y ya verán porqué razón fue así.

Antes de marchar al viejo mundo le solicite a mi párroco que me redactara una carta de presentación para entregarla al párroco de la Catedral de Santander (Parroquia del Stmo. Cristo), ya que yo había visto en internet que la misma quedaría justo frente al Hotel Bahía (mi casa en Santander por el tiempo que estuve en España), de esa forma quería seguir sirviendo activamente al Señor aun en playas extranjeras porque no quería separarme de la vid.

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Al día siguiente de llegar a Santander me dirigí a la Catedral, participe de la misa y una vez concluida me acerque al Sacerdote celebrante y le entregue la carta con una breve introducción de mi propósito, me puse a sus órdenes como guitarrista y cantante y le deje mi número telefónico. Justo una semana más tarde el Sacerdote se comunicó conmigo y me llamo para que yo hablara con el Director del Coro de la parroquia, un rumano llamado Amadeus, si no me falla mi memoria. El Sacerdote me dijo que en la parroquia y la Catedral, habitualmente, sólo se tocaba el órgano, pero que Amadeus me iba a referir a Don Álvaro, el párroco de la Iglesia de la Anunciación (La Compañía), que allá si se tocaba guitarra y que había un coro de jóvenes muy entusiastas. Pues de inmediato me dirigí hacia la Parroquia, hable con Don Álvaro y como si me conociera de mucho tiempo me abrió las puertas de la Parroquia, me dijo que fuera el domingo media hora antes de la misa de las 11 a. m. para presentarme a Joaquín, el joven director del coro, así lo hice, pero no pude integrarme al coro por designios de Dios, porque El tenía otros planes.

Foto LMJ 01Don Álvaro entonces me invito a que fuera a cantar los jueves de adoración y el primer jueves cante dos canciones y desde ese momento sentí como si Dios me estuviera esperando por años, y así, cada jueves tenía una cita con el amado, con mi Señor Jesucristo en la adoración, les confieso que anhelaba que llegaran los jueves, porque el Señor me había dado la oportunidad de adorarle en playas lejanas a mi tierra y me sentía indiscutiblemente como en casa.

A través de esos jueves inolvidables adorando al Señor, tuve el regalo de conocer unas hermanas y hermanos del Grupo de la Renovación Madre de Dios que se reunían “Diosidencialmente” los lunes en la Catedral (Parroquia del Stmo. Cristo), digo diosidencialmente porque justamente los lunes eran las reuniones de mi comunidad Siervos de Cristo Vivo en mi país, llegue a sentirme parte de los hermanos y hermanas de Santander, considerando esto como una experiencia de acogida del mismo Dios a través de esta gente tan maravillosa, el Señor me dejo bien claro que él estaba conmigo en cualquier lugar del mundo en que yo me encontrara, esto obviamente lleno la falta que me hacia mi familia, El me dio otra familia en España.

Foto LMJ 02Quisiera compartir una experiencia espiritual con ustedes, una experiencia que se quedó acunada y gravada en mi corazón…Un jueves llegue de la fábrica con una sensación de dolor que no puedo explicar, tenía dolor de cuerpo, nauseas, fiebre, muchas molestias al mismo tiempo y recuerdo que esa noche no cene y me acosté de inmediato, pero empezó una lucha interior fortísima, por un lado una voz me decía que yo no tenía que ir a adorar al Señor, que El entendía que yo estaba enfermo y que no pasaría nada, El comprendía, pero otra voz interior me decía, “No dejes al Señor esperando, tienes una cita con el amado a la que no puedes dejar de acudir”, y en esa batalla, decidí levantarme y cubrirme con abrigo, bufanda, gorro, guantes, solo se me veían los ojos, porque precisamente esa noche hacia un frio, como dicen en Sevilla, que pela.

Me dirigí a la Parroquia y, con todo y el malestar, cante dos canciones en adoración al Santísimo, de inmediato me escurrí y ponía en marcha para el hotel, cuando justo saliendo de la parroquia me alcanza una pareja de esposos, llorando y me abrazaron diciéndome que ellos nunca habían llorado por haber escuchado una canción, que esas canciones tocaron sus corazones y que estaban pasando por situaciones muy difíciles y sintieron que el Señor les consoló a través de las canciones…se me hizo un nudo en la garganta y compartí con ellos lo que me había pasado y ahí es que lloraron y me abrazaron de nuevo…una vez más Dios me dio un regalo por haberle puesto como prioridad ante mis malestares. Les cuento que en el primer pie que puse en el lobby del hotel, las dolencias desaparecieron de inmediato…Que grande es Dios, que bueno es Dios, Él es fiel a sus promesas y a su amor…

Gracias le doy a nuestro Señor Jesucristo por permitirme servirle en Santander de mis amores como siempre digo.

Reciban la paz de nuestro Señor, espero tener el honor de nuevo de volver a compartir con ustedes en otra oportunidad.

Les dejo un video con una de mis canciones de alabanza y adoración:

 

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Su hermano Luis Manuel Julián

República Dominicana

Te sientes Pueblo de Dios ante Jesús – Testimonio de Sor Sagrario Triana

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Sor Sagrario 1

Para mí, el Proyecto ADORAR es un don de Dios. Me brinda la oportunidad de estar una hora y media en el silencio de la noche en la presencia eucarística del Señor. Te sientes Pueblo de Dios en adoración ante Jesús expuesto en la custodia.

Aunque solo sea estar, estar en su presencia en compañía de otros hermanos en la Fe.

Te ayudan las lecturas intercaladas entre los cantos y momentos de silencio para orar y contemplar.

Doy gracias a Dios por esta oportunidad que nos da la Parroquia de la Anunciación y porque a esas horas puedo ir todos los jueves y proclamar cantando que lo amas, que sientes su presencia, su perdón y lo alabas y adoras como tu Dios y Señor.

Es, también, una oportunidad para recibir el sacramento del perdón, pues siempre hay sacerdotes en el confesionario.

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Sor Sagrario Triana (Hija de la Caridad)

Colegio San José – Santander

 

Antes de tratar con Él ya estaba profundamente enamorada de Él – Testimonio de YiRan Mª Micaela Chen

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Para establecer la relación con Dios hay 4 fases, búsqueda, encuentro, tratar con Él y amarle. En mi caso es todo desordenado:

  • Primero le encontré sin querer por las coincidencias.
  • Luego empecé a pensar y buscar su Existencia.
  • Antes de tratar con Él ya estaba profundamente enamorada de Él.

Me llamo YiRan y os voy a contar una historia que escribió el Señor en mi vida. Hace poco tiempo tuve mis ritos de Iniciación cristiana, bautizo, comunión y confirmación. Antes era cristiana evangélica y mi creencia venía de la influencia familiar a través de mi bisabuela, fue la única cristiana en mi casa. Ella obligó a mi familia que me llevará a formación cristiana ya que el resto son ateos o budistas.

Todo empezó en cuando conocí a un chico católico, con quien tuve un pequeño periodo de noviazgo. En aquel momento me consideraba como una cristiana evangélica como siempre y no sabía que era católico hasta que me llevó a visitar la catedral, le dije “yo también soy cristiana, pero no católica”. Días después, una amiga me dijo que era numeraria (perteneciente al Opus Dei), en aquel momento no sabía el significado de esa palabra. Como todos somos cristianos pero yo era la “no católica”, me preguntaron una misma pregunta los dos: ¿Entonces que eres, qué diferencia hay entre lo tuyo y el catolicismo?

No sabía contestar bien la pregunta, porque no razonaba mi origen de la fe, simplemente la aceptaba y estaba consciente de “debo creer”. Desde pequeña siempre pensaba que Dios me habla con las circunstancias de la vida, por eso, pensé: “debo buscar una respuesta para eso ya que es anormal que me pregunten dos personas la misma pregunta”.

La primera vez que fui a Adorar, en aquel momento aún no sabía nada del catolicismo. No sabía qué hacer, me quedaba parada mirando a los demás haciendo oraciones. Poco después de mi primera visita a la adoración, empecé a razonar mi antigua fe, que me sirvió como el cebo para encontrar a la fe católica. Hacía búsquedas de las diferencias entre los dos y poco a poco, me dominaba el corazón la católica. Luego, ir a Adorar en los jueves se convirtió una cosa muy normal aunque no tenía la fe, pero iba porque me encontraba con paz.

No quería ser católica al principio porque me costaba cambiar, pero llegó a cambiar todo cuando leí el libro “Roma, dulce hogar”. Aquel libro me perseguía, como el Amor de Dios. Supongo que ha debido dejar el Señor noventa y nueve de sus ovejas para encontrarme a mí, que soy tan perezosa para leer. Me puso el libro delante de la cara en una ciudad ajena para que lo leyera.

Descubrí la fe católica en Misa, después de leer la mitad del libro. Mirando un crucifijo, me di cuenta de que Él me ama con todo el corazón y desde el Principio ya sabía todo de mí. En cuanto acababa de leer el libro, llegó el fragmento de Scott Hahn quiere ser católico con un entendimiento del catolicismo. En mi cabeza rodeaba la misma pregunta, ¿Por qué no me quiero bautizar si ya acepto todo lo que me dice?

Bautismo Yi Ran

En la Adoración, siempre digo es como conversar cara a cara con Dios y te recuerda todos los momentos buenos y malos que has estado con Él. Haciendo oraciones en cualquier otro lugar es bueno, pero para mí, así es “hablar con Dios vía WhatsApp”. Muchas veces, no hace falta que digas nada en la oración. Solamente al estar allí físicamente, Él ya te lee la mente de una manera más eficiente que cuando le envías oraciones vía Whatsapp. Hacer el esfuerzo de ir a verle merece la pena, ya que te cargará de energía divina nada más llegar.

Siendo de un país que los cristianos están perseguidos, debo de decir: tenéis muchísima suerte de tenerle todo el momento que queráis. Allí, todo está muy limitada: no hay horario de misa en ningún medio público, no tienen Misa cuando quieren. Por favor, apreciad lo que tenéis, que no todo el mundo lo tiene.

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YiRan Mª Micaela Chen

enero de 2016

Otro Testimonio en  http://opusdei.org.ni/es-ni/article/callejerosdelafe-china-espana/

 

 

Yo lo miro y Él me mira – Testimonio de Andrés Balbás

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Andrés Balbás 1

Como San Juan de la Cruz:

“Entreme donde no supe,

Y quédeme no sabiendo,

toda sciencia trascendiendo…”

Movido por complacer el deseo de Ntra. Sra. la Santísima Virgen María: “visitad a Jesús. Él os espera día y noche en el Sagrario” y venciendo el reparo a desentonar en un proyecto orientado a los jóvenes, me acerqué al proyecto ADORAR. Sin saber, pero con ganas de estar. Dicen que el Santo Cura de Ars, viendo que todos los días entraba un campesino a la iglesia y se quedaba sin hacer nada ante el Sagrario le preguntó que hacía, a lo que este le contestó: “Como no sé qué decirle a Jesús, simplemente yo le miro y Él me mira”. Y es que uno no ha de hablar sino escuchar, porque Cristo habla sin palabras y en silencio actúa y el corazón se inflama en llamas de amor vivas y sin apenas darte cuenta te transforma, y como a los discípulos de Emaús nos renueva la esperanza, la esperanza,…

Es entonces cuando uno siente el roce de la divinidad, de lo eterno, de lo absoluto y esto intimida y desconcierta, pues al estar orientado hacia la Luz, se es más consciente del pecado, de nuestros fallos, del Mal, y uno se considera indigno de estar en su Divina Presencia, junto a los ángeles y a los santos. Pero nuevamente uno recuerda sus palabras: “No vine a buscar a los justos, sino a los pecadores”. Y no queda más remedio que rendirse desarmado, gozoso, abandonarse con fe ciega a su Amor. Volviendo a San Juan de la Cruz:

“…quedeme y olvideme,

el rostro recliné sobre el Amado,

cesó todo y dejeme,

dejando mi cuidado

entre las azucenas olvidado”.

Ahora hago todo lo posible por no faltar a la cita con el Señor, cada jueves. Le doy mucha más importancia a la Liturgia, valoro muchísimo más el formidable tesoro de la Eucaristía, me acerco con mucha más frecuencia a los sacramentos, y no cuestiono para nada, sino que agradezco la guía del Magisterio de la Iglesia. Pongo muchísimo cuidado en no dañar lo verdadero, lo bueno, lo verdaderamente bello, lo verdaderamente bueno. Han dejado de interesarme las historias de éxito mundano, y a darme compasión la pobreza espiritual en mucha mayor medida que la material.

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¡A agradecer y confiar en el Señor! Él sabe cómo, Él sabe cuándo, donde y porqué. Él sabe que le amo porque Él lo sabe todo y mi amor no es más que Su Amor. Todo es don.

Andrés Balbás Diez (Padre de familia)

No hay adoración sin comunión – Testimonio de Miguel Rodríguez

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miguel rodriguez 1Las relaciones humanas comienzan con un encuentro, una interpelación o un contacto entre dos personas. La frecuente repetición de este gesto puede derivar en un compañerismo o en una amistad donde cada sujeto pone en juego todo cuanto es. Y decimos que es una amistad verdadera cuando hay en común muchos aspectos de la vida, no solo materiales, sino sobre todo un respeto acogedor de la realidad del otro en mi vida que llega a implicarme de forma simbiótica, o más bien compasiva.

Una relación de amistad muy especial tuvo su inicio en el otoño del año 2011 cuando un grupo de personas de la Parroquia de la Anunciación de Santander promovió el “proyecto ADORAR” todos los jueves del año por la noche. La hora de la cita estaba puesta, y Aquel con quien habíamos quedado nunca faltó a al encuentro. En ella se mostró de lo más comprensivo con nuestras dificultades, acogiendo nuestras luchas y desesperanzas, y en especial, se manifestó como un compañero y amigo que caminaba junto a nosotros. El encuentro que entablaron muchos con Él en esa iglesia a lo largo de estos años no ha dejado indiferente a nadie. Al contrario, ha supuesto el nacimiento de una verdadera amistad con el Señor, fomentando el íntimo encuentro en la Eucaristía y la entrega generosa de la totalidad de la vida al proyecto evangélico, cada uno desde la llamada que el Señor le hace. A mí, me volvió a “invitar a su mesa”.

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ADORAR me pilló en Santander mientras estudiaba la carrera de Historia y supuso un respiro en medio de la vida universitaria. Es cierto que desde niño en Reinosa (Cantabria), mi ciudad de origen, me gustaba frecuentar el encuentro con Jesús en la exposición eucarística, pero fue en Santander cuando más sentí su necesidad en mi vida. Y esto fue así porque la fuerza que recibía cada jueves arrodillado en ADORAR me daba la valentía necesaria para andar “a contracorriente” el resto de la semana (o al menos así lo he intentado). Porque no nos engañemos, los cristianos de hoy y siempre que se han creído de verdad la palabra de Jesús han tenido que andar “a contracorriente” del resto de la sociedad, enseñando con su vida a cada criatura la ley de amor que Dios nos regala.

Lo grande de este proyecto es que muchas personas de diferentes orígenes nos hicimos presentes para colaborar en lo poquito que pudiéramos, bien con el canto o la ayuda litúrgica, con las lecturas o la acogida en la calle, con la preparación de materiales o con la simple presencia cada jueves. Desde niños, adolescentes, jóvenes y mayores, a consagrados, matrimonios, laicos y sacerdotes fuimos uniendo esfuerzos, y el “proyecto ADORAR” tomó un carácter de estabilidad y continuidad. Todo ello ha sido posible, y sigue siéndolo, por el carácter especial de comunión que ha de primar en un grupo cristiano que “echa a andar”. Es posible que si cada uno hubiera antepuesto sus intereses o propia voluntad, gustos y deseos, ADORAR no sería lo que es. Es la expresión de la Carta a los Romanos, siendo muchos, no formamos más que un solo cuerpo en Cristo, siendo los unos para los otros (12,5). La continuidad de este proyecto sabemos que está en las manos de Dios y se manifiesta en la comunión y el mismo sentir de los que participan en la adoración cada jueves. Cuando se dice que por sus frutos los conoceréis (Mt 7,16) sabemos que el resultado que da una adoración auténtica y humilde es la vida en comunión con nuestros hermanos. Por ello, adoración y comunión, respectivamente unión “vertical” a Dios y “horizontal” con nuestros hermanos, van juntas en la nueva evangelización que nos pide hoy la Iglesia. Una fe auténtica que sea testigo de comunión para ser foco de amor en medio de nuestra sociedad que pueda llegar a exclamar: “¡Mirad cómo se aman!”.

Cuando inicias una relación de amistad con Jesús vas descubriendo poco a poco como te va pidiendo una entrega mayor a su voluntad, una reconfiguración de toda tu vida y ser para ir asimilándote a su querer. Personalmente, el Señor ha ido orientando mi vida hacia Él, buscando una entrega al servicio de su Iglesia desde una consagración especial al Carmelo Descalzo. De esta gran familia he aprendido la íntima unión que existe entre la oración y el servicio fraterno, entre la humildad y el dejar que Dios ocupe por completo nuestro corazón. Santa Teresa de Jesús, de la que ahora recordamos los 5oo años de su nacimiento, describe la experiencia de la adoración eucarística o del reconocimiento de la majestad de Dios como una incontenible voluntad de rendir ante Él la propia existencia y devolverle todo el propio ser, como gesto absoluto de adoración. En su libro Vida comenta con gracia sobre esto: “Porque ¿qué hace, Señor mío, quien no se deshace toda por Vos? Y ¡qué de ello, qué de ello, qué de ello –y otras mil veces lo puedo decir- me falta para esto!” (39,9). Santa Teresa nos enseña con su vida que la suprema forma de adoración del místico (del que quiere unirse a Dios) acá en la tierra es aniquilar nuestra voluntad, “ser nada” para que Él sea “el todo”, es decir, vivir en comunión.

Debemos dar gracias por el “proyecto ADORAR”, ya que en muchas personas ha dado frutos desbordantes de Gracia, y en otros ha sido un primer encuentro o anuncio del mensaje transformador de Cristo. Ojala caminemos juntos hacia la configuración de nuestra voluntad con los deseos de Dios, que siempre busca nuestra felicidad. Y así, como santa Teresa cantar en su poema “Vuestra soy, para Vos nací”:

“Veis aquí mi corazón,

Yo lo pongo en vuestra palma,

mi cuerpo, mi vida, mi alma,

mis entrañas y afición…

Dadme muerte, dadme vida…

Que a todo digo que sí”.

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Miguel Rodríguez Fernández,

postulante Carmelita Descalzo en Granada (España).

miguelrodriguez1991@gmail.com

 

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